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Devocionales Diarios
VER MI VIDA COMO UN LáPIZ
“Encomienda a Jehová tu camino, confía en Él y Él hará”. Salmos 37:5
Los otros días leí un cuento de Paulo Coelho y me gustaría compartírtelo. “Un niño miraba a la abuela escribir una carta. En un momento dado, le preguntó: – ¿Estás escribiendo una historia que nos pasó a los dos? ¿Es, quizá, una historia sobre mí? Ella dejó de escribir, sonrió y dijo al nieto:–Estoy escribiendo sobre ti, es cierto. Sin embargo, más importante que las palabras es el lápiz que estoy usando. Me gustaría que tú fueses como él cuando crezcas. El niño miró el lápiz, intrigado, y no vio nada de especial. – ¡Pero si es igual a todos los lápices que he visto en mi vida! –Todo depende del modo en que mires las cosas. Hay en él cinco cualidades que, si consigues mantenerlas, harán de ti una persona por siempre en paz con el mundo.
- Primera cualidad: puedes hacer grandes cosas, pero no olvides nunca que existe una mano que guía tus pasos. A esta mano nosotros la llamamos Dios, y Él siempre te conducirá en dirección a su voluntad.
- Segunda: de vez en cuando necesito dejar de escribir y usar el sacapuntas. Eso hace que el lápiz sufra un poco, pero al final está más afilado. Por lo tanto, debes ser capaz de soportar algunos dolores, porque te harán mejor persona.
- Tercera: el lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar aquello que está mal. Entiende que corregir algo que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el camino de la justicia.
- Cuarta: lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que hay dentro. Por lo tanto, cuida siempre de lo que sucede en tu interior.
- Finalmente, la quinta cualidad del lápiz: siempre deja una marca. De la misma manera, has de saber que todo lo que hagas en la vida dejará trazos, e intenta ser consciente de cada acción.”
Qué bueno poder ver nuestra vida como un lápiz en las manos del creador y encomendársela a Él. Permitir ser guiados por la mano del Señor. Dejar que Él nos afine para hacer mejor nuestro trabajo. Ser conscientes que lo exterior no es lo que importa sino nuestro interior. Saber que si nos equivocamos, si pecamos, nuestro arrepentimiento pone en acción esa hermosa goma de borrar que es su perdón. Y por sobre todas las cosas entender que cada uno de nuestros actos dejará trazos, marcas en otros.
“Señor, que pueda ser un lápiz útil en tus manos, haciendo tu voluntad”.